Una mejora general del cultivo y el mercado de sus productos derivados se espera que sea el resultado de una inversión de más de 360.000 dólares.
Desarrollar un proceso de producción de cacao, beneficio y comercialización, orientado al ofrecimiento a los mercados internacionales, es el propósito del proyecto de transformación productiva presentado por Fedecacao y el comité especial de confitería y chocolatería de la Andi.
Para cumplir con el propósito de incrementar y mantener las exportaciones se aprovechará el reconocimiento de cacao fino de sabor y aroma que tiene el grano colombiano, reconocido por parte de la Organización Internacional del Cacao (ICCO).
Además, se buscará el desarrollo de una diversidad de productos de distintas características procurando aprovechar los sellos y certificados, teniendo en cuenta las condiciones agroecológicas que tienen las zonas productoras del país y la posibilidad de producir respetando las normas ambientales.
Así mismo, se tiene previsto aumentar el área cultivada de cacao hasta llegar a 300.000 hectáreas y una producción de 360.000 toneladas, incrementando el nivel de productividad actual de 500 kilos por hectárea año a 1.200 kilos.
En el mercado internacional el valor de esa producción sería aproximadamente de 1.880 millones de dólares anuales en grano, sin tener en cuenta el valor agregado que pueda dársele. Las metas que se ha trazado la Federación son las de lograr en el 2012 una producción de 70.000 toneladas de cacao, de las cuales se exportaran 15.000 y para el año 2019 el área cultivada de cacao en Colombia será de 300.000 hectáreas las cuales producirán 360.000 toneladas con una productividad de 1.200 kilos por hectárea año.
La tecnología para cumplir el objetivo se basa en el empleo de materiales de propagación obtenidos a partir de la clonación de materiales genéticos, en el uso de una densidad de siembra cercana a 1.200 árboles por hectárea, en el refinamiento del paquete de prácticas de manejo del cultivo del cacao y en la tendencia a utilizar insumos orgánicos. Todo esto bajo el concepto de sistemas agroforestales.
De igual manera se trabajará en la diferenciación de productos en cada una de las zonas agroecológicas y microclimas que existen, generando productos de origen, además de los que ya existen como el cacao Tumaco y el cacao Santander.
A través de la especialización y diferenciación de productos con características únicas se asegurará que la materia prima siempre tenga la misma procedencia para mantener una calidad estándar, lo cual garantiza que el grano usado en los productos no pueda ser sustituido por cacao importado, así se consiga a menor precio.
Los mercados objetivo son Estados Unidos, Europa, China y Japón. La meta es ofertar a dichos mercados el cacao tanto en grano como en productos elaborados.
Fedecacao lanzó en el 2006 un programa de comercialización con cooperativas asociadas y creó la comercializadora internacional CI Cacaos de Colombia, para buscar mejores precios en el mercado tanto nacional como internacional, que es hacia donde apunta el futuro de la cacaocultura colombiana.
De esta manera los cultivadores colombianos se están asociando, creando cooperativas y agremiaciones que les compran directamente para evitar la intermediación y así mejorar sus ingresos.
Por otra parte, el Gobierno incluyó al cacao en el paquete de cultivos de tardío rendimiento que quedaron libres de impuestos sobre la renta durante 10 años, creó líneas especiales de crédito Finagro, ha fomentado su cultivo en varias regiones del país y lo incluyó en la llamada Apuesta Exportadora.
El aporte del gobierno a este proyecto de transformación productiva es de 250.000 dólares representado en la contratación de una consultoría internacional para desarrollar la idea de negocio, mientras que el sector privado lo hará con 116.000 dólares equivalente al 40 por ciento del valor total del proyecto.
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martes, 2 de marzo de 2010
Productores de café del Centro y Suramérica ya están en Internet
Los ocho países cafeteros de la zona lanzaron su página durante la III conferencia mundial, realizada en la Ciudad de Guatemala.
El grupo de países exportadores de Latinoamérica, integrado por ocho países, lanzó el domingo, en Guatemala, su portal de Internet con estadísticas y precios del grano.
El gremio está integrado por Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México y República Dominicana y es, en la actualidad, el principal grupo de países productores y exportadores de café arábico suave lavado del mundo, indicó el presidente de la Asociación Nacional de Café de Guatemala, Ricardo Villanueva.
El empresario explicó que el sitio estará disponible en cinco idiomas: español, inglés, francés, alemán y japonés, y tiene como objetivo intercambiar información estadística actualizada relacionada a la exportaciones, directamente de las fuentes.
Además, se espera que los datos estén a disposición de los caficultores, compradores y consumidores de todo el mundo, indicó Villanueva durante el lanzamiento, en el marco de la III Conferencia Mundial del Café, que se celebró entre el pasado viernes y el domingo en la capital de Guatemala.
El sitio también tiene información histórica y actualizada de la exportación, producción, destinos principales, tipo de cambio, información general por país y eventos de importancia, detalló. El grupo de los ocho países está integrado por 1,5 millones de productores y en la cosecha pasada (año cafetero 2008-2009) sus exportaciones totalizaron 25,7 millones de sacos de 60 kilos, lo que lo convierte en el principal en todo el mundo.
En la página se encuentra información estadística histórica y actual de los países miembros del grupo, el perfil del país, las organizaciones responsables, tasas de cambio, producción exportable para el año cafetero 2009-2010, las exportaciones, los destinos del mercado, entre otros.
Además, una descripción completa de qué es un café arábica suave lavado o café suave o mild coffee, como se le denomina en el mercado mundial del grano.
Desde ya puede consultarse la página en www.mildwashedcoffees.org
http://www.portafolio.com.co/negocios/agronegocios/productores-de-cafe-del-centro-y-suramerica-ya-estan-en-internet_7325548-3
El grupo de países exportadores de Latinoamérica, integrado por ocho países, lanzó el domingo, en Guatemala, su portal de Internet con estadísticas y precios del grano.
El gremio está integrado por Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México y República Dominicana y es, en la actualidad, el principal grupo de países productores y exportadores de café arábico suave lavado del mundo, indicó el presidente de la Asociación Nacional de Café de Guatemala, Ricardo Villanueva.
El empresario explicó que el sitio estará disponible en cinco idiomas: español, inglés, francés, alemán y japonés, y tiene como objetivo intercambiar información estadística actualizada relacionada a la exportaciones, directamente de las fuentes.
Además, se espera que los datos estén a disposición de los caficultores, compradores y consumidores de todo el mundo, indicó Villanueva durante el lanzamiento, en el marco de la III Conferencia Mundial del Café, que se celebró entre el pasado viernes y el domingo en la capital de Guatemala.
El sitio también tiene información histórica y actualizada de la exportación, producción, destinos principales, tipo de cambio, información general por país y eventos de importancia, detalló. El grupo de los ocho países está integrado por 1,5 millones de productores y en la cosecha pasada (año cafetero 2008-2009) sus exportaciones totalizaron 25,7 millones de sacos de 60 kilos, lo que lo convierte en el principal en todo el mundo.
En la página se encuentra información estadística histórica y actual de los países miembros del grupo, el perfil del país, las organizaciones responsables, tasas de cambio, producción exportable para el año cafetero 2009-2010, las exportaciones, los destinos del mercado, entre otros.
Además, una descripción completa de qué es un café arábica suave lavado o café suave o mild coffee, como se le denomina en el mercado mundial del grano.
Desde ya puede consultarse la página en www.mildwashedcoffees.org
http://www.portafolio.com.co/negocios/agronegocios/productores-de-cafe-del-centro-y-suramerica-ya-estan-en-internet_7325548-3
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EU confirma caída de confianza del consumidor
http://www.eluniversal.com.mx/notas/661871.html
La Universidad de Michigan ratifica el descenso de 1.1% de la confianza del consumidor en febrero, difundido por The Conference Board
La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó 1.1% en febrero respecto al mes precedente, informó hoy la Universidad de Michigan al confirmar así la caída ya reportada por el organismo privado The Conference Board.
El estudio de la Universidad de Michigan estableció que la confianza del consumidor registró 73.6 puntos, de los 74.4 unidades que obtuvo en enero, aunque fue 31% mayor a la obtenida durante febrero de 2009, cuando reportó 56.3.
El reporte explicó que la confianza del consumidor se había mantenido prácticamente sin cambios durante los últimos tres meses debido a la percepción de que tanto el empleo como los ingresos no se recuperarían durante el resto del año.
'Los consumidores continúan juzgando tanto sus perspectivas de trabajo como de salario menos favorables que en los más de 60 años de historia de este estudio', explicó el director del estudio Richard Curtin, en un comunicado.
El martes, el organismo de análisis macroeconómico The Conference Board reportó que la confianza del consumidor en Estados Unidos se derrumbó casi 11 puntos en febrero con respecto de enero, de 56.5 a 46 puntos.
La Universidad de Michigan ratifica el descenso de 1.1% de la confianza del consumidor en febrero, difundido por The Conference Board
La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó 1.1% en febrero respecto al mes precedente, informó hoy la Universidad de Michigan al confirmar así la caída ya reportada por el organismo privado The Conference Board.
El estudio de la Universidad de Michigan estableció que la confianza del consumidor registró 73.6 puntos, de los 74.4 unidades que obtuvo en enero, aunque fue 31% mayor a la obtenida durante febrero de 2009, cuando reportó 56.3.
El reporte explicó que la confianza del consumidor se había mantenido prácticamente sin cambios durante los últimos tres meses debido a la percepción de que tanto el empleo como los ingresos no se recuperarían durante el resto del año.
'Los consumidores continúan juzgando tanto sus perspectivas de trabajo como de salario menos favorables que en los más de 60 años de historia de este estudio', explicó el director del estudio Richard Curtin, en un comunicado.
El martes, el organismo de análisis macroeconómico The Conference Board reportó que la confianza del consumidor en Estados Unidos se derrumbó casi 11 puntos en febrero con respecto de enero, de 56.5 a 46 puntos.
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Internet supera a los periódicos y a la radio como fuente de noticias en EE.UU.
http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=99$0200000000$4255296&f=20100301
DALLAS (NOTIMEX).— La internet superó ya a los periódicos y a la radio como fuente de noticias para los estadunidenses, aunque la televisión continua ocupando el primer lugar, de acuerdo con un reporte difundido este lunes por el Centro de Investigación Pew.
Según el estudio, ''Entendiendo la Participación del Consumidor de Noticias'', seis de cada diez estadunidenses (59 por ciento) se informa a través de una combinación de fuentes de noticias por internet o fuera de la red.
La gran mayoría de los estadunidenses (92 por ciento) utiliza múltiples plataformas para estar informado, incluyendo internet, televisión local y nacional, periódicos locales y nacionales y la radio.
Un 46 por ciento aseguró que obtiene sus noticias diarias a través de cuatro o seis plataformas y sólo un siete por ciento dijo obtener las noticias de una sola plataforma en un día normal.
''El proceso que utilizan los estadunidenses para obtener noticias está basado en la búsqueda y el oportunismo'', precisó el estudio.
Los estadunidenses parecen revisar las noticias cuando se sienten motivados para ello o cuando tienen oportunidad de leer los encabezados, agregó.
El reporte sostuvo que la internet constituye en la actualidad la tercera plataforma más popular para la obtención de noticias, detrás de los noticieros locales y nacionales de televisión.
La mayoría de las personas encuestadas para el estudio dijeron usar en la internet de dos a cinco fuentes de noticias y el 65 por ciento afirmó carecer de un sólo sitio de noticias favorito, mientras que un 21 por ciento dijo que en forma rutinaria depende sólo de un sitio de noticias e información.
El reporte destacó que en este nuevo ambiente multi plataformas de medios, la relación de las personas con las noticias se ha vuelto más portátil, personalizada y participativa.
Por ejemplo, en portabilidad, el 33 por ciento de los propietarios de teléfonos celulares acceden a las noticias desde sus aparatos móviles. En personalización, el 28 por ciento de los usuarios de internet cuentan con una página diseñada a su gusto para incluir noticias y tópicos que a ellos les interesan en particular.
En lo que se refiere a participación, el 37 por ciento de los usuarios de internet han contribuido a la creación de noticias, comentando sobre ellas o diseminando a través de mensajes en sitios sociales como Facebook o Twitter.
El reporte concluyó que en gran medida, la forma en que las personas están experimentando las noticias, se ha vuelto una experiencia social compartida conforme las personas intercambian correos y enlaces, o colocan noticias en sus sitios de redes sociales.
Más de ocho de cada 10 de los consumidores de noticias en internet, obtienen o comparten enlaces informativos a través del correo electrónico y de sitios como twitter, añadió el estudio.
DALLAS (NOTIMEX).— La internet superó ya a los periódicos y a la radio como fuente de noticias para los estadunidenses, aunque la televisión continua ocupando el primer lugar, de acuerdo con un reporte difundido este lunes por el Centro de Investigación Pew.
Según el estudio, ''Entendiendo la Participación del Consumidor de Noticias'', seis de cada diez estadunidenses (59 por ciento) se informa a través de una combinación de fuentes de noticias por internet o fuera de la red.
La gran mayoría de los estadunidenses (92 por ciento) utiliza múltiples plataformas para estar informado, incluyendo internet, televisión local y nacional, periódicos locales y nacionales y la radio.
Un 46 por ciento aseguró que obtiene sus noticias diarias a través de cuatro o seis plataformas y sólo un siete por ciento dijo obtener las noticias de una sola plataforma en un día normal.
''El proceso que utilizan los estadunidenses para obtener noticias está basado en la búsqueda y el oportunismo'', precisó el estudio.
Los estadunidenses parecen revisar las noticias cuando se sienten motivados para ello o cuando tienen oportunidad de leer los encabezados, agregó.
El reporte sostuvo que la internet constituye en la actualidad la tercera plataforma más popular para la obtención de noticias, detrás de los noticieros locales y nacionales de televisión.
La mayoría de las personas encuestadas para el estudio dijeron usar en la internet de dos a cinco fuentes de noticias y el 65 por ciento afirmó carecer de un sólo sitio de noticias favorito, mientras que un 21 por ciento dijo que en forma rutinaria depende sólo de un sitio de noticias e información.
El reporte destacó que en este nuevo ambiente multi plataformas de medios, la relación de las personas con las noticias se ha vuelto más portátil, personalizada y participativa.
Por ejemplo, en portabilidad, el 33 por ciento de los propietarios de teléfonos celulares acceden a las noticias desde sus aparatos móviles. En personalización, el 28 por ciento de los usuarios de internet cuentan con una página diseñada a su gusto para incluir noticias y tópicos que a ellos les interesan en particular.
En lo que se refiere a participación, el 37 por ciento de los usuarios de internet han contribuido a la creación de noticias, comentando sobre ellas o diseminando a través de mensajes en sitios sociales como Facebook o Twitter.
El reporte concluyó que en gran medida, la forma en que las personas están experimentando las noticias, se ha vuelto una experiencia social compartida conforme las personas intercambian correos y enlaces, o colocan noticias en sus sitios de redes sociales.
Más de ocho de cada 10 de los consumidores de noticias en internet, obtienen o comparten enlaces informativos a través del correo electrónico y de sitios como twitter, añadió el estudio.
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El consumo cultural se inicia en redes sociales
http://www.eluniversal.com.mx/sociedad/5437.html
Empresas e instituciones crean perfiles en estos sitios para publicitar sus eventos y atraer a más público en forma directa
Dalia De Paz
El Universal
Martes 02 de marzo de 2010
dalia.depaz@eluniversal.com.mx
Poco a poco, la industria cultural ha encontrado en las redes sociales como Facebook, Xing, Twitter, LinkedIN, MySpace y YouTube, sólo por mencionar algunas, un espacio ideal para promover sus eventos y llegar así a miles de personas.
Empresas como Ocesa, Ticketmaster, Auditorio Nacional, Teatro Metropolitan, Centro Cultural Helénico, Museo de Arte Popular, Cineteca Nacional y Conaculta han optado por crear sus perfiles y anunciar sus eventos en la red. Hoy, cada una cuenta con miles de seguidores y lectores de sus eventos.
Miguel Ángel Alba, director de mercadotecnia de Google México, dice que la gente busca las distintas alternativas en la red para estrechar lazos, “el espectador tiene hambre de disfrutar cualquier tipo de show, así que hay que tomar en cuenta a la tecnología y ver cómo podemos aprovechar la plataforma y no verla como una amenaza, tenemos que saber cómo interactuar con ellos para convertirlos en nuestros aliados”, comenta.
Un claro ejemplo es la transmisión en Internet de conciertos en vivo, que además es una vía que mantiene al cibernauta en contacto con el artista.
De acuerdo con el directivo, en 2009 hubo mil 730 millones de personas en el mundo que navegaron en Internet, mientras que en el país se registraron 28 millones de cibernautas.
“Vemos que Internet ya no es un medio alternativo, somos el medio de consumo más socorrido, pues actualmente 30% del tiempo de una persona lo dedica a la red”, dice.
El especialista impulsó a los medios a acercarse al espectador por medio de la web, pues permitirá diversificar el contenido para cualquier tipo de gustos.
Según el estudio de Consumo de Medios Digitales 2009 realizado por la IAB (Internet Advertising Bureau), 70% de usuarios de Internet en México están registrados en alguna red social, de éstos, 76% recuerda haber visto publicidad en el sitio y 39% lee comentarios en sus contactos acerca de los servicios que se anuncian en redes sociales.
Herramienta sin costo
Rafael Jiménez, miembro del Consejo de IAB México y Socio Director de la firma Substance, dice que este movimiento se debe a que la audiencia está cambiando su consumo de medios, pues es mucho más sencillo encontrar a dicho segmento en la red y se cuenta con la oportunidad de interactuar con ellos.
“Otra de las cuestiones tienen que ver con la idea de que Internet es más barato y eficiente. A la compañía cultural no le cuesta nada estar en Facebook y Twitter”, asegura el ejecutivo.
Los estudios que ha realizado IAB demuestran que la gente le pone atención a la publicidad que ve en los medios interactivos, particularmente en Internet.
“En la categoría de los espectáculos y conciertos es muy pertinente que las empresas estén ahí porque son cosas de las que te enteras gracias a las sugerencias de tus amigos que están también en las redes, así que creo que es un lugar muy apropiado para este tipo de anunciantes”, dice el miembro de la IAB.
Tips para promoverse en la web
Un tip muy importante es plantearse antes que nada los objetivos para promover la cultura y hacerlo masivo.
Es importante, además, dar a conocer el calendario de eventos y actualizarlos de manera constante.
Una vez que el sitio dentro de una red social fue creado, hay que exponerlo y realizar una estrategia de 360 grados: “La mayoría de la gente recurre a buscadores y debemos estar ahí o en los mapas y es necesario hablarles en su propio idioma, generemos diálogo, las redes sociales son un claro ejemplo”, explica Miguel Ángel Alba.
Sin embargo, es importante que las entidades culturales reflexionen acerca de algunos aspectos básicos, con el fin de evitar errores.
Por ejemplo, las compañías deben preguntarse cuál es el objetivo de la presencia en las redes sociales.
Es necesario analizar si quieren utilizar su presencia en una determinada red social como canal de información a sus actuales lectores o bien utilizarla para captar nuevos lectores que no conocen la editorial, por ejemplo.
Otra cuestión importante es definir qué tipo de contenidos específicos ofrecerá ese perfil o grupo.
Uno de los errores más comunes es que las entidades culturales divulgan en las redes sociales los mismos contenidos ya publicados en su propia web o a través de su boletín. Al final, el usuario acaba harto de esa reiteración y se da de baja de uno o varios canales.
Por último, es importante ver quién gestionará el perfil, ya que al cabo de unas semanas el perfil de muchas entidades deja de actualizarse.
Hay que asignar a alguien la responsabilidad de gestionar y promover el perfil para que se cumplan los objetivos.
¿Qué dicen los seguidores?
Ana Luisa Peralta está en Facebook y Twitter. Ell asegura que se metió a las redes con la finalidad de estar al tanto de los eventos de sus artistas favoritos en Ocesa y Ticketmaster.
Ayer, la chica de 26 años corrió con la suerte de encontrar el evento que tanto esperaba: “Eros Ramazzoti se presentará en el Auditorio Nacional, los boletos ya se encuentran a la venta”, publicado por Ticketmaster vía Facebook.
“En Twitter sigo al Auditorio Nacional y a Ocesa; en Facebook a Ticketmaster y a Conaculta y creo que es un buen método para que los aficionados a los sitios sociales nos enteremos de los conciertos, obras de teatro y cualquier tipo de evento. Yo soy feliz desde que soy fan y sigo a estas famosas empresas en las redes sociales”, comenta.
Otro caso similar al de Ana Luisa es el de Raúl Aguirre, un estudiante de Economía que todos los días revisa Twitter para seguir al @MuseoMIDE (Museo Interactivo de Economía).
Y por ahora, él está en espera de la exposición temporal sobre microfinanzas. “No hay mejor manera que estar conectados a Internet y saber de las muestras de esos museos que tanto te gustan, jamás me había integrado tan bien con mis medios culturales favoritos como lo hago hoy. Por eso pienso que las redes sociales surgieron en uno de los mejores momentos de mi vida”, dice Raúl Aguirre.
Empresas e instituciones crean perfiles en estos sitios para publicitar sus eventos y atraer a más público en forma directa
Dalia De Paz
El Universal
Martes 02 de marzo de 2010
dalia.depaz@eluniversal.com.mx
Poco a poco, la industria cultural ha encontrado en las redes sociales como Facebook, Xing, Twitter, LinkedIN, MySpace y YouTube, sólo por mencionar algunas, un espacio ideal para promover sus eventos y llegar así a miles de personas.
Empresas como Ocesa, Ticketmaster, Auditorio Nacional, Teatro Metropolitan, Centro Cultural Helénico, Museo de Arte Popular, Cineteca Nacional y Conaculta han optado por crear sus perfiles y anunciar sus eventos en la red. Hoy, cada una cuenta con miles de seguidores y lectores de sus eventos.
Miguel Ángel Alba, director de mercadotecnia de Google México, dice que la gente busca las distintas alternativas en la red para estrechar lazos, “el espectador tiene hambre de disfrutar cualquier tipo de show, así que hay que tomar en cuenta a la tecnología y ver cómo podemos aprovechar la plataforma y no verla como una amenaza, tenemos que saber cómo interactuar con ellos para convertirlos en nuestros aliados”, comenta.
Un claro ejemplo es la transmisión en Internet de conciertos en vivo, que además es una vía que mantiene al cibernauta en contacto con el artista.
De acuerdo con el directivo, en 2009 hubo mil 730 millones de personas en el mundo que navegaron en Internet, mientras que en el país se registraron 28 millones de cibernautas.
“Vemos que Internet ya no es un medio alternativo, somos el medio de consumo más socorrido, pues actualmente 30% del tiempo de una persona lo dedica a la red”, dice.
El especialista impulsó a los medios a acercarse al espectador por medio de la web, pues permitirá diversificar el contenido para cualquier tipo de gustos.
Según el estudio de Consumo de Medios Digitales 2009 realizado por la IAB (Internet Advertising Bureau), 70% de usuarios de Internet en México están registrados en alguna red social, de éstos, 76% recuerda haber visto publicidad en el sitio y 39% lee comentarios en sus contactos acerca de los servicios que se anuncian en redes sociales.
Herramienta sin costo
Rafael Jiménez, miembro del Consejo de IAB México y Socio Director de la firma Substance, dice que este movimiento se debe a que la audiencia está cambiando su consumo de medios, pues es mucho más sencillo encontrar a dicho segmento en la red y se cuenta con la oportunidad de interactuar con ellos.
“Otra de las cuestiones tienen que ver con la idea de que Internet es más barato y eficiente. A la compañía cultural no le cuesta nada estar en Facebook y Twitter”, asegura el ejecutivo.
Los estudios que ha realizado IAB demuestran que la gente le pone atención a la publicidad que ve en los medios interactivos, particularmente en Internet.
“En la categoría de los espectáculos y conciertos es muy pertinente que las empresas estén ahí porque son cosas de las que te enteras gracias a las sugerencias de tus amigos que están también en las redes, así que creo que es un lugar muy apropiado para este tipo de anunciantes”, dice el miembro de la IAB.
Tips para promoverse en la web
Un tip muy importante es plantearse antes que nada los objetivos para promover la cultura y hacerlo masivo.
Es importante, además, dar a conocer el calendario de eventos y actualizarlos de manera constante.
Una vez que el sitio dentro de una red social fue creado, hay que exponerlo y realizar una estrategia de 360 grados: “La mayoría de la gente recurre a buscadores y debemos estar ahí o en los mapas y es necesario hablarles en su propio idioma, generemos diálogo, las redes sociales son un claro ejemplo”, explica Miguel Ángel Alba.
Sin embargo, es importante que las entidades culturales reflexionen acerca de algunos aspectos básicos, con el fin de evitar errores.
Por ejemplo, las compañías deben preguntarse cuál es el objetivo de la presencia en las redes sociales.
Es necesario analizar si quieren utilizar su presencia en una determinada red social como canal de información a sus actuales lectores o bien utilizarla para captar nuevos lectores que no conocen la editorial, por ejemplo.
Otra cuestión importante es definir qué tipo de contenidos específicos ofrecerá ese perfil o grupo.
Uno de los errores más comunes es que las entidades culturales divulgan en las redes sociales los mismos contenidos ya publicados en su propia web o a través de su boletín. Al final, el usuario acaba harto de esa reiteración y se da de baja de uno o varios canales.
Por último, es importante ver quién gestionará el perfil, ya que al cabo de unas semanas el perfil de muchas entidades deja de actualizarse.
Hay que asignar a alguien la responsabilidad de gestionar y promover el perfil para que se cumplan los objetivos.
¿Qué dicen los seguidores?
Ana Luisa Peralta está en Facebook y Twitter. Ell asegura que se metió a las redes con la finalidad de estar al tanto de los eventos de sus artistas favoritos en Ocesa y Ticketmaster.
Ayer, la chica de 26 años corrió con la suerte de encontrar el evento que tanto esperaba: “Eros Ramazzoti se presentará en el Auditorio Nacional, los boletos ya se encuentran a la venta”, publicado por Ticketmaster vía Facebook.
“En Twitter sigo al Auditorio Nacional y a Ocesa; en Facebook a Ticketmaster y a Conaculta y creo que es un buen método para que los aficionados a los sitios sociales nos enteremos de los conciertos, obras de teatro y cualquier tipo de evento. Yo soy feliz desde que soy fan y sigo a estas famosas empresas en las redes sociales”, comenta.
Otro caso similar al de Ana Luisa es el de Raúl Aguirre, un estudiante de Economía que todos los días revisa Twitter para seguir al @MuseoMIDE (Museo Interactivo de Economía).
Y por ahora, él está en espera de la exposición temporal sobre microfinanzas. “No hay mejor manera que estar conectados a Internet y saber de las muestras de esos museos que tanto te gustan, jamás me había integrado tan bien con mis medios culturales favoritos como lo hago hoy. Por eso pienso que las redes sociales surgieron en uno de los mejores momentos de mi vida”, dice Raúl Aguirre.
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viernes, 8 de enero de 2010
La otra reflexión sobre la inflación
http://www.larepublica.com.co/archivos/OPINION/2010-01-08/la-otra-reflexion-sobre-la-inflacion_90621.php
Julián Cárdenas
La baja inflación registrada al cierre de 2009 en Colombia (dos por ciento) es el resultado del buen manejo de política monetaria por parte del Banco de la República, pero en mayor medida responde al coletazo de la crisis mundial y,
en particular, a la difícil coyuntura con Venezuela.
A finales de 2008, el Emisor subió las tasas de interés hasta 10 por ciento para desestimular el crecimiento. Sin embargo, aunque el banco tenía contemplado un deterioro de la economía mundial, la velocidad y la complejidad de la crisis global, sorprendieron negativamente con una recesión en la mayoría de los países desarrollados que presionó a la baja el PIB y, consecuentemente, los precios de los bienes transables más de lo estimado inicialmente.
Adicionalmente, la sobreoferta de productos por las restricciones del comercio con Venezuela, la desaceleración y las buenas condiciones climáticas llevaron los precios a la baja.
En un período de desaceleración o en algunos casos de contracción, la menor inflación genera el escenario ideal para impulsar la economía.
Si el aumento de los precios de los productos y servicios que compra una familia promedio es menor, esto le permite al Banrepública mantener las tasas de interés en niveles bajos y como consecuencia libera de presiones en el crédito y estimula el consumo, lo que debería traducirse en mayor crecimiento.
Es buena señal alcanzar un nivel bajo de inflación a través de mejoras en la productividad, eficiencias en la industria o en el comercio, pero no como resultado de un freno o en algunos casos de contracción de la economía.
En períodos de crisis, una inflación baja es sinónimo de debilidad. Cuando las empresas se ven obligadas a disminuir los precios de sus productos a un nivel en el que solo pueden cubrir sus costos y aún así los consumidores no reaccionan, es una clara evidencia de que la economía está en problemas.
De tal forma, aunque sin duda es deseable una inflación en declive, cuando las compañías y las familias están golpeadas, con varias máquinas apagadas en la industria y una caída dramática de la demanda por la pérdida de empleo, hasta lo regalado es caro.
Hoy, aunque Colombia registra una de las inflaciones más bajas en más de 50 años, se debe tener en cuenta que es una condición temporal que responde a unas condiciones extraordinarias en la economía mundial y que difícilmente se podrá mantener en el mediano plazo.
El 2009 fue uno de los años más difíciles en varias décadas. Sin embargo, el balance de fin de año muestra que el impacto fue menor de lo esperado por el consenso de los analistas.
En 2010 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no será un riesgo. Sin embargo, seguramente los bancos centrales actuarán de manera preventiva para contener las presiones al alza que posiblemente vendrán en 2011.
El año que inicia será de recuperación, en el que los precios pueden empezar a subir desde sus mínimos históricos.
El mundo demandará más insumos, el Fenómeno del Niño afectará las cosechas y, eventualmente, Colombia encontrará nuevos mercados, lo que puede jugar a favor de la sobreoferta de algunos productos en el país.
Julián Cárdenas
La baja inflación registrada al cierre de 2009 en Colombia (dos por ciento) es el resultado del buen manejo de política monetaria por parte del Banco de la República, pero en mayor medida responde al coletazo de la crisis mundial y,
en particular, a la difícil coyuntura con Venezuela.
A finales de 2008, el Emisor subió las tasas de interés hasta 10 por ciento para desestimular el crecimiento. Sin embargo, aunque el banco tenía contemplado un deterioro de la economía mundial, la velocidad y la complejidad de la crisis global, sorprendieron negativamente con una recesión en la mayoría de los países desarrollados que presionó a la baja el PIB y, consecuentemente, los precios de los bienes transables más de lo estimado inicialmente.
Adicionalmente, la sobreoferta de productos por las restricciones del comercio con Venezuela, la desaceleración y las buenas condiciones climáticas llevaron los precios a la baja.
En un período de desaceleración o en algunos casos de contracción, la menor inflación genera el escenario ideal para impulsar la economía.
Si el aumento de los precios de los productos y servicios que compra una familia promedio es menor, esto le permite al Banrepública mantener las tasas de interés en niveles bajos y como consecuencia libera de presiones en el crédito y estimula el consumo, lo que debería traducirse en mayor crecimiento.
Es buena señal alcanzar un nivel bajo de inflación a través de mejoras en la productividad, eficiencias en la industria o en el comercio, pero no como resultado de un freno o en algunos casos de contracción de la economía.
En períodos de crisis, una inflación baja es sinónimo de debilidad. Cuando las empresas se ven obligadas a disminuir los precios de sus productos a un nivel en el que solo pueden cubrir sus costos y aún así los consumidores no reaccionan, es una clara evidencia de que la economía está en problemas.
De tal forma, aunque sin duda es deseable una inflación en declive, cuando las compañías y las familias están golpeadas, con varias máquinas apagadas en la industria y una caída dramática de la demanda por la pérdida de empleo, hasta lo regalado es caro.
Hoy, aunque Colombia registra una de las inflaciones más bajas en más de 50 años, se debe tener en cuenta que es una condición temporal que responde a unas condiciones extraordinarias en la economía mundial y que difícilmente se podrá mantener en el mediano plazo.
El 2009 fue uno de los años más difíciles en varias décadas. Sin embargo, el balance de fin de año muestra que el impacto fue menor de lo esperado por el consenso de los analistas.
En 2010 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no será un riesgo. Sin embargo, seguramente los bancos centrales actuarán de manera preventiva para contener las presiones al alza que posiblemente vendrán en 2011.
El año que inicia será de recuperación, en el que los precios pueden empezar a subir desde sus mínimos históricos.
El mundo demandará más insumos, el Fenómeno del Niño afectará las cosechas y, eventualmente, Colombia encontrará nuevos mercados, lo que puede jugar a favor de la sobreoferta de algunos productos en el país.
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Las redes sociales crean nuevos mercados
http://www.lavanguardia.es/economia/noticias/20100108/53863488830/las-redes-sociales-crean-nuevos-mercados-caballero-munich-rius.html
Las redes sociales crean nuevos mercados
Se han integrado en la cotidianidad de jóvenes y adolescentes, los cuales dedican gran parte de su tiempo libre a navegar por ellas | Pero estos espacios virtuales atraen cada vez más la atención de otro tipo de público. Es el caso de algunos empresarios que ven en ellas un nuevo mercado para sus negocios
Las redes sociales crean nuevos mercados
Se han integrado en la cotidianidad de jóvenes y adolescentes, los cuales dedican gran parte de su tiempo libre a navegar por ellas | Pero estos espacios virtuales atraen cada vez más la atención de otro tipo de público. Es el caso de algunos empresarios que ven en ellas un nuevo mercado para sus negocios
1 voto 5 comentarios
MARTA ALEMANY PUIG | Barcelona | 08/01/2010 | Actualizada a las 00:20h | Economía
Pese a que la mayoría de los usuarios de las redes son personas jóvenes –por debajo de los 30 años–, su presencia ha provocado ya cambios importantes en las relaciones sociales y, cual efecto dominó, han llegado al ámbito profesional. Hoy son el punto de encuentro de una buena parte de los consumidores, según Marisa Iturbide, directora de Brandnew, empresa dedicada a diseñar la estrategia global de marketing de una marca.
Las empresas se han dado cuenta del potencial que conlleva estar presente en una red social porque implica tener una "visibilidad inmediata a nivel internacional y sin barreras geográficas", así como una "comunicación y unas oportunidades de venta directas", como explica Ivan Caballero, director de estrategia de social media de la empresa Links40 y también director de ThinkLinkLab, un laboratorio de comunicación digital.
Aunque esas ventajas no presuponen que estos vayan a ser el único canal de venta, según Iturbide, van a complementar los medios tradicionales. Pero, si la relación es sólo de complementariedad, ¿qué necesidad hay de introducirse en este mundo? "Muy sencillo, te permite segmentar tu público, definirlo y atacarlo directamente", defiende Caballero.
Así pues, según estos expertos, la red social es un canal directo para un marketing eficaz y para obtener beneficios rápidamente entre un público determinado. Santi Rius, asesor de marketing online de la patronal Cecot, lo ejemplifica señalando que, hasta ahora, la teoría dice que el marketing on line supone un ahorro del 10% sobre el convencional, el mensaje llega eficazmente al público objetivo, agrupado por tribus –gente con intereses afines–, se gana en flexibilidad al poder modificar la campaña publicitaria rápidamente y, por vez primera, los consumidores se sienten satisfechos al participar en la adecuación del producto a sus necesidades. Màrius Cirera, director de comunidades virtuales de Munich Sport, lo resume diciendo: "Sabes casi en tiempo real lo qué piensan los consumidores de tu producto y has de ser capaz de actuar con rapidez". "Se deben, pues, implementar nuevas maneras de trabajar en la red e integrarlas dentro de los planes de venta off line, porque se rentabiliza la información, ya que la venta es más directa y rápidamente sabes qué beneficios puedes llegar a tener", concluye Caballero.
Pero no toda la población está conectada a las redes sociales. Una parte de ella es analfabeta en lenguaje tecnológico, lo que se conoce como brecha digital, algo de lo que Caballero hace caso omiso a corto plazo, porque está convencido de que "las nuevas generaciones corregirán la situación". Por otra parte, según el director de ThinkLinkLab, hace falta una formación específica en marketing on line que se incorpore a los estudios empresariales.
Pero no sólo se debe educar digitalmente a los futuros directivos, la "empresa también tiene que formar y preparar a sus equipos; para ello se deben crear nuevos lenguajes y nuevas maneras de ver el mundo", añade Iturbide. ¿Pero qué ganan los empresarios con semejante inversión? "Provocar una reacción en el mundo real desde la red social", responde Cirera, que habla desde su propia experiencia. Recuerda que a Munich se le acumuló un stock importante y decidió crear un evento en Facebook anunciando un outlet improvisado en su sede central. En 3 horas no quedaban zapatillas e incluso tuvieron problemas con la policía porque la afluencia de clientes causó retenciones en la carretera de acceso a las instalaciones.
¿Esto quiere decir que ahora todas las empresas van a estar en Facebook u otras redes? El director de ThinkLinkLab argumenta que aún es pronto porque "culturalmente a España le cuesta mucho adoptar nuevas tecnologías. Serán las nuevas generaciones quienes lo vayan integrando lentamente. Su adopción implica el proceso de aprender, pero hasta que no se identifiquen unas estrategias claras y beneficiosas para la empresa, todavía hay camino por recorrer". Es lo que se llama la curva de aprendizaje.
Las redes sociales crean nuevos mercados
Se han integrado en la cotidianidad de jóvenes y adolescentes, los cuales dedican gran parte de su tiempo libre a navegar por ellas | Pero estos espacios virtuales atraen cada vez más la atención de otro tipo de público. Es el caso de algunos empresarios que ven en ellas un nuevo mercado para sus negocios
Las redes sociales crean nuevos mercados
Se han integrado en la cotidianidad de jóvenes y adolescentes, los cuales dedican gran parte de su tiempo libre a navegar por ellas | Pero estos espacios virtuales atraen cada vez más la atención de otro tipo de público. Es el caso de algunos empresarios que ven en ellas un nuevo mercado para sus negocios
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MARTA ALEMANY PUIG | Barcelona | 08/01/2010 | Actualizada a las 00:20h | Economía
Pese a que la mayoría de los usuarios de las redes son personas jóvenes –por debajo de los 30 años–, su presencia ha provocado ya cambios importantes en las relaciones sociales y, cual efecto dominó, han llegado al ámbito profesional. Hoy son el punto de encuentro de una buena parte de los consumidores, según Marisa Iturbide, directora de Brandnew, empresa dedicada a diseñar la estrategia global de marketing de una marca.
Las empresas se han dado cuenta del potencial que conlleva estar presente en una red social porque implica tener una "visibilidad inmediata a nivel internacional y sin barreras geográficas", así como una "comunicación y unas oportunidades de venta directas", como explica Ivan Caballero, director de estrategia de social media de la empresa Links40 y también director de ThinkLinkLab, un laboratorio de comunicación digital.
Aunque esas ventajas no presuponen que estos vayan a ser el único canal de venta, según Iturbide, van a complementar los medios tradicionales. Pero, si la relación es sólo de complementariedad, ¿qué necesidad hay de introducirse en este mundo? "Muy sencillo, te permite segmentar tu público, definirlo y atacarlo directamente", defiende Caballero.
Así pues, según estos expertos, la red social es un canal directo para un marketing eficaz y para obtener beneficios rápidamente entre un público determinado. Santi Rius, asesor de marketing online de la patronal Cecot, lo ejemplifica señalando que, hasta ahora, la teoría dice que el marketing on line supone un ahorro del 10% sobre el convencional, el mensaje llega eficazmente al público objetivo, agrupado por tribus –gente con intereses afines–, se gana en flexibilidad al poder modificar la campaña publicitaria rápidamente y, por vez primera, los consumidores se sienten satisfechos al participar en la adecuación del producto a sus necesidades. Màrius Cirera, director de comunidades virtuales de Munich Sport, lo resume diciendo: "Sabes casi en tiempo real lo qué piensan los consumidores de tu producto y has de ser capaz de actuar con rapidez". "Se deben, pues, implementar nuevas maneras de trabajar en la red e integrarlas dentro de los planes de venta off line, porque se rentabiliza la información, ya que la venta es más directa y rápidamente sabes qué beneficios puedes llegar a tener", concluye Caballero.
Pero no toda la población está conectada a las redes sociales. Una parte de ella es analfabeta en lenguaje tecnológico, lo que se conoce como brecha digital, algo de lo que Caballero hace caso omiso a corto plazo, porque está convencido de que "las nuevas generaciones corregirán la situación". Por otra parte, según el director de ThinkLinkLab, hace falta una formación específica en marketing on line que se incorpore a los estudios empresariales.
Pero no sólo se debe educar digitalmente a los futuros directivos, la "empresa también tiene que formar y preparar a sus equipos; para ello se deben crear nuevos lenguajes y nuevas maneras de ver el mundo", añade Iturbide. ¿Pero qué ganan los empresarios con semejante inversión? "Provocar una reacción en el mundo real desde la red social", responde Cirera, que habla desde su propia experiencia. Recuerda que a Munich se le acumuló un stock importante y decidió crear un evento en Facebook anunciando un outlet improvisado en su sede central. En 3 horas no quedaban zapatillas e incluso tuvieron problemas con la policía porque la afluencia de clientes causó retenciones en la carretera de acceso a las instalaciones.
¿Esto quiere decir que ahora todas las empresas van a estar en Facebook u otras redes? El director de ThinkLinkLab argumenta que aún es pronto porque "culturalmente a España le cuesta mucho adoptar nuevas tecnologías. Serán las nuevas generaciones quienes lo vayan integrando lentamente. Su adopción implica el proceso de aprender, pero hasta que no se identifiquen unas estrategias claras y beneficiosas para la empresa, todavía hay camino por recorrer". Es lo que se llama la curva de aprendizaje.
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
Del hard power al soft power
2. Del hard power al soft power
“Lo que seduce en el modelo de la gobernanza,
es la capacidad superior que se le atribuye
para regular los problemas de elaboración de políticas públicas
en sociedades modernas cada vez más diferenciadas...” 7
En un contexto de cambio acelerado y obsolescencia de las estructuras del
Estado tradicional, la “gobernanza” sugiere la exploración de un modo de gestión
del poder que armonice con los nuevos tiempos. La noción trasluce una
transformación real de estructuras sociales y un desplazamiento del centro de
gravedad de la acción pública, y no un simple giro semántico novedoso. Respecto
de estas transformaciones de fondo, se habla también de una crisis de
gobernabilidad desatada en los setenta, crisis que enraizaba en la creciente
complejidad de los problemas y la multiplicación de agentes de la sociedad civil
que intervenían en la elaboración de políticas públicas. La verticalidad, pesadez
administrativa y estilo intervencionista del gobierno tradicional no se adaptaban
a contextos económicos, sociales y culturales en rápida y fluida transformación.
Las reformas institucionales en los países desarrollados, vertebradas por
la gobernanza y en armonía con las exigencias de la concepción neoliberal
dominante, debían aportar legitimidad a los regímenes democráticos y mayor
eficiencia económica resultante de la reducción de efectivos en las administraciones.
Más tarde, las organizaciones internacionales se interesarían por la cuestión
en el marco del debate sobre el desarrollo. Así, el modelo de la gobernanza
trasladado a los países “en desarrollo” supondrá la adopción de ciertas políticas:
contención del gasto público, reducción de la intervención del Estado,
privatización de empresas y servicios, políticas orientadas por y hacia el mercado.
Junto a ello, se prescriben ciertas conductas animadas por la voluntad de
consolidación de la democracia: obligación de rendir cuentas (accountability),
transparencia, equidad, promoción del Estado de derecho, descentralización
político-administrativa (Kagancigil, 1998).
7 “Ce qui séduit dans le modèle de la gouvernance, c´est la capacité supérieure qu´on lui prête de
régler les questions d´élaboration des politiques publiques dans des sociétés modernes de plus
en plus différenciées, où les divers sous-systèmes et réseaux sociaux ont acquis davantage
d´autonomie, ce qui obère la capacité de gouverner” (Kagancigil, 1998:75).
La tematización de estos asuntos ambientará la emergencia de una terminología
específica, ciertas palabras cobrarán nuevo sentido; se manifiesta de
este modo la conciencia de encontrarse ante una problemática nueva. Y, como
suele suceder en tiempos de transición, el empleo de estos nuevos giros expresivos
no siempre está enmarcado en una definición conceptual precisa. Antes
de que esto suceda, las nuevas palabras ya producen en personas de sociedades,
culturas y experiencias individuales diferentes, la sensación de estar hablando
de lo mismo. En la literatura que se ocupa de la gobernanza, el “problema”
comenzará a desplazar al “conflicto”, será más cuestión de “regulación”
que de “reglamentación”, se sugerirá la necesidad de consultar a numerosos
individuos y grupos involucrados en ciertos asuntos colectivos, se hablará de
una gestión fluida, transparente, flexible, participativa y creativa, se notará que
ahora los silenciosos toman la palabra: minorías diversas, niños, pueblos
autóctonos, etc. En medio de estos trastocamientos reales y conceptuales, la
adopción del término “gobernanza” ha sido considerada por algunos como una
manifestación en el campo de la semántica, del descrédito en que ha caído el
poder (Guénaire, 2002). Precisamente por esto, también se lo emplea a menudo
para evitar el término “gobierno”; en un mundo dominado por intereses privados
y una economía de mercado, decididamente la gobernanza “pasa mejor”.
Además, los promotores de la gobernanza sugieren que “hay menos Estado”, lo
que por otra parte hace más fácilmente aceptable la reducción del gasto público
preconizada por las organizaciones multilaterales de crédito (Stocker, 1998).
La palabra empieza a aparecer en la jerga de economistas y jerarcas de
instituciones internacionales, más tarde en las ciencias políticas y la sociología,
en esferas de gobierno, entre profesionales y técnicos del desarrollo. Luego, el
concepto abandona la literatura especializada y los círculos intelectuales para
ocupar finalmente un espacio en la prensa, en el debate público más amplio, y
sobre todo entre los actores políticos de todo pelo. Se inicia así “... un trabajo
aun más amplio de [...] naturalización de esta idea. Las palabras crean palabras.
A veces éstas circulan más rápidamente que las realidades, y provocan
alineamientos inmediatos en función de los cuales toman forma y se recomponen
los nuevos lenguajes de acción” (Gaudin, 2002:94).8
La multiplicidad de significados y de empleos de la expresión, hace que su
sentido último deba aprehenderse en los contextos precisos en los que se la
8 “La gouvernance est ainsi sortie peu à peu des livres des spécialistes pour intéresser les grands
médias et les acteurs politiques. Allait alors commencer un travail encore plus large de valorisation
et bientôt de naturalisation de cette idée. Car les paroles créent des paroles. Les mots circulent
parfois plus vite que les réalités, et ils provoquent des ralliements instantanés en fonction
12
desquels les nouveaux langages d´action se dessinent ou se recomposent.”
inscribe. Existe sin embargo cierto aire de familia que la vuelve reconocible:
todos entienden que la “gobernanza” sugiere una toma de decisiones colectivas
basada en una amplia inclusión de actores afectados por las mismas, junto a
una necesaria coordinación de éstos en pos de un mínimo de eficacia. Sea cual
sea la perspectiva adoptada, el término identifica nuevas prácticas colectivas
fundadas, ya no en la dominación ni la violencia legítima, sino en la negociación
y la cooperación con base en ciertos principios sometidos a consenso. La nueva
realidad en la que dicen situarse numerosos autores que tematizan la noción, es
la del desborde, la deslegitimación y obsolescencia de la capacidad del Estado
moderno “vertical” para organizar la toma de decisiones en las democracias
representativas. Asimismo, la gobernanza supondría un reconocimiento a los
más diversos actores sociales que –en estos últimos treinta años– vienen reclamando,
precisamente, un lugar en la toma de decisiones que los involucran
(Querol, 2004; Mayntz, 2001). También se ha dicho que la gobernanza apuntaría
a crear condiciones para que cierta organización del poder sea viable: ahuyentar
amenazas externas, prevenir conflictos internos, procurar recursos, definir
objetivos alcanzables. En todos los empleos del término, las fronteras público-
privado tienden a borrarse, se privilegian aquellos mecanismos de gobierno
que no necesitan de la autoridad del Estado, ni siquiera su sanción para
funcionar, y se tiende a la creación de estructuras resultantes de la interacción
múltiple.
Junto a la discusión en torno de la “gobernanza”, irrumpe en las ciencias
sociales de fin de siglo el llamado “análisis de redes”, con el que se procura dar
cuenta de los flujos y nódulos constituidos en trama de relaciones entre individuos
en un mismo grupo social. Mucho se ha escrito sobre el tema, basta aquí
aludirlo en tanto dimensión o contexto de la gobernanza, al modo en que lo
aborda Stocker (op. cit.). Este tipo de análisis hurga en aquellos aspectos de la
vida social en que las redes de interacción horizontal operan como factores de
decisión. La negociación en redes es presentada como un modo de coordinación
de acciones, objetivos y medios, sistemas de valores y lógicas de intereses,
metabolizados en el flujo ininterrumpido de las interacciones que las caracterizan.
Y como suele suceder con toda nueva “mirada”, esta perspectiva inspira
nuevas preguntas: ¿qué peso o significación global tienen estas redes de negociación
en las decisiones? ¿A qué concepción del poder se llega por esta aproximación
descriptiva de la toma de decisiones? Cierta noción de gobernanza,
justamente, ve la acción pública como un emergente de la compleja urdimbre
social formada por redes. Se realzan así los relieves de una práctica relacional
y cooperativa, indeterminada, siempre abierta a la reinvención, y sobre todo
cada vez más alejada de “...las armaduras jerárquicas del pasado y de los pro-13
cedimientos rutinizados” (Gaudin, 2002:43).9 Los flujos y las redes parecen
describir más adecuadamente un mundo donde el poder es más móvil e inestable,
el “hard power” de las armas cede el lugar al “soft power” de la
gobernanza; el poder ya no viene “de arriba” sino que discurre en la negociación
multiforme e incesante (Moreau Desfarges, 2003).
Crisis del Estado tradicional, reclamos sociales de participación, conformación
de “redes” de decisores, se muestran como tres características
“marcantes” del contexto histórico-social que explica la emergencia de la
“gobernanza”. Debe agregarse una cuarta, que interactúa fuertemente con
aquéllas, y que de alguna manera las “sobredetermina”: la intensificación de los
procesos de globalización.
“El tema de la gobernanza está estrechamente relacionado con los cambios
acontecidos en los últimos años en la escena mundial. La globalización
económica y financiera, los avances tecnológicos que producen alteraciones
en todo tipo de intercambios, el auge de organismos no gubernamentales,
el creciente papel político de la sociedad civil y, en general, los fenómenos
que implican la globalización, han hecho que el Estado pierda su rectoría
en lo relativo al desarrollo y a la regulación pública, y que en la definición
de estrategias y capacidades, aumente su interacción con una multiplicidad
de actores privados y públicos, nacionales e internacionales” (Solinís, 2001).
Se habla de una triple crisis de representatividad, participación y legitimidad
de los modelos democráticos vigentes y sus actores políticos. Los mecanismos
democráticos tradicionales de representación política y delegación del
poder habrían ingresado en un desprestigio creciente, y en la base de este descrédito
se encontrarían ciertos procesos propios de las sociedades modernas en
estos últimos años: i) emergencia de una “sociedad red” cuyas principales actividades
económicas se han “deslocalizado”; ii) crisis de legitimidad de los Estados-
naciones y debilitamiento de sus atribuciones en un contexto mundial
“globalizado”; iii) un sistema de partidos desprestigiado por escándalos de corrupción,
llevado a auxiliar y aun sustituir los actos de masas por el espectáculo
mediático; iv) erosión de la confianza ciudadana en el sistema, al amparo del
descrédito político-partidario y la obsolescencia del “Estado social”; v) emergencia
de múltiples “trincheras de resistencia” identitarias que se oponen a la
mundialización esgrimiendo nuevos y viejos credos religiosos, étnicos, nacionalistas
o localistas (Castells, 1997:27-35 y 75-90; Touraine, 1997).
9 Se lee en el original: “...une pratique relationnelle de coopérations non prédéfinies et toujours14
à réinventer, à distance des armatures hiérarchiques du passé et des procédures routinisées”.
En suma, el retour en force de la “gobernanza” connota una preocupa
ción propiamente contemporánea inspirada por cierta desagregación de lo polí
tico, donde el Estado ha perdido su antigua contundencia de principio único de
autoridad y debe coparticipar en la gestión del poder junto a una constelación de
actores y decisores: banqueros, empresarios, sindicatos, colectivos ciudadanos,
organizaciones no gubernamentales (ONG) de toda índole. A modo de recapi
tulación, tomaremos de Gerry Stocker (1998) las cinco dimensiones con que
caracteriza a la gobernanza:
i) En ella intervienen numerosos actores que no pertenecen a la esfera
del gobierno. Se parte de la constatación empírica de que el Estado ha
perdido gran parte de su poder en beneficio de autoridades locales y
regionales, y que servicios y decisiones diversas se proveen en contextos
de cooperación de públicos y privados.
ii)
Las fronteras y responsabilidades de cada cual en la acción social y
económica son menos discernibles. Ello se hace notar en la emergencia
de asociaciones no lucrativas y cooperativas de base comunitaria
que se ocupan de diversos asuntos socioeconómicos; la gobernanza
supone el reconocimiento del aporte de las ONG a la solución de problemas
colectivos sin el auxilio de recursos públicos. También las empresas
privadas asumen nuevas responsabilidades en la provisión de
servicios urbanos.
iii)
La gobernanza traduce la interdependencia entre instituciones orientadas
a la acción colectiva. Esto supone el reconocimiento que de aquí
en más, gobernar quiere decir interactuar; ningún actor por sí solo –ni
público ni privado– dispone de conocimientos y recursos suficientes
para resolver los problemas en presencia. Esta interdependencia reclama
formas asociativas y estructuras de coordinación cuyas propias
reglas de juego serán objeto de negociación.
iv) Las formas cooperativas tienden a constituir redes autónomas de grupos
de interés que buscan no sólo influir sobre el gobierno, sino que a
menudo prescinden del mismo sustituyéndolo por su propio accionar.
El nuevo problema que plantean es el de la responsabilidad, ya que se
trata de entidades relativamente encerradas en sí mismas, animadas
por el interés particular de sus miembros y no por el interés público.
v)
Se parte del principio de que la acción es posible sin que sea indispensable
someterse a la autoridad del Estado. En situación de gobernanza,
el poder público debe aprender a funcionar según nuevas reglas que
suplantan las antiguas concepciones jerárquicas, y que oponen a éstas
una tarea de coordinación, orientación e integración.
En un contexto de descentramiento de los Estados-naciones, la gobernanza
prescribe una buena gestión de los problemas mundiales y una regulación democrática
de los modos de participación de la sociedad civil. Sin embargo, este
diagnóstico está lejos de ser unánime. Algunos ponen en duda que asistamos
efectivamente a la declinación del Estado-nación, al “fin de las soberanías” o a
la “revancha de la sociedad civil”, etc. Tales alusiones remiten a un postulado
ideológico, antes que a observaciones empíricas verificables, discurre Samy
Cohen (2003). En apoyo a estos propósitos no verificados se pretende, por
ejemplo, que el ascenso de las ONG es un fenómeno amenazante para los
Estados; sin embargo, la existencia de multitud de ONG que actúan en
concertación con los Estados, desmiente tal generalización. No sólo no hay
antagonismo intrínseco, sino que a menudo el protagonismo de “nuevos actores”
tiende a reforzar al Estado. Es el caso de los atentados del 11 de setiembre
de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, que tuvieron por consecuencia
directa el “regreso del Estado” en un país ultraliberal como los EE.UU.
En suma, lo que está cuestionado no sería la autoridad estatal sino más bien sus
opciones políticas, en una época en que la necesidad del Estado se hace más
evidente que nunca. Esta visión “declinatoria” contribuye precisamente a
deslegitimar el Estado en el acto de subrayar su incapacidad de regulación de
problemas mundiales, e impide formular las preguntas pertinentes acerca de
dicha incapacidad.
Siguiendo este razonamiento, se concluye que una lectura simplista de las
transformaciones en curso alienta una peligrosa tentación consistente en concebir
y practicar una gobernanza “contra el Estado”. No se trata de un revival
de los ácratas del siglo XIX, sino de temores que asientan en ciertas realidades
sociales donde la autoridad pública es débil, cuestionable y venal. Es el caso de
algunas naciones latinoamericanas donde se opera una verdadera renuncia de
facto al cometido esencial de cualquier entidad estatal, consistente en la búsqueda
del bien común. Llevados a actuar en estas situaciones, ciertos promotores
internacionales optan por impulsar sus programas de desarrollo a espaldas
de un Estado prescindible e inoperante, cuando no directamente obstaculizador
de tales iniciativas. En otros casos, en el contexto del respaldo a una “buena
gobernanza”, ciertos proyectos de desarrollo solventados por el Banco Mundial
o las Naciones Unidas en países del Tercer Mundo son confiados en su
implementación a ONG locales antes que a los Estados. La consideración que
alienta esta delegación, es que precisamente muchos de estos Estados son poco
confiables, ineficientes y corruptos. Estas prácticas favorecen relaciones privilegiadas
con ONG locales; por lo general, esta modalidad de asistencia directa
a los beneficiarios es tolerada por los Estados respectivos.
En contextos en que el Estado está fuertemente desestructurado, la ayuda
mutua y la solidaridad se benefician sin duda con estos respaldos exteriores.
Pero también se ha hecho notar que estas acciones producen un efecto perverso
de boomerang: contribuyen al descrédito del Estado, incrementando aquella
misma fragilidad de las instituciones oficiales que se constata con preocupación.
Este resultado es opuesto a los objetivos generalmente pregonados por los
países occidentales que aportan los fondos: contribuir a restaurar la legitimidad
y la capacidad político-administrativa de los Estados de países “subdesarrollados”
o “en desarrollo”. Se contribuye así al debilitamiento de la democracia en
nombre, precisamente, de propósitos democratizadores. Y es justamente en
estos casos que se debería ejercer la mayor presión sobre el Estado para que
cumpla con sus cometidos en salvaguarda del interés común (Hermet, 2003).
Puede aducirse que en realidad ambas acciones no son contradictorias: “a Dios
rogando y con el mazo dando”; de cualquier modo, se trata de un asunto complejo
que reclama un análisis cuidadoso sin generalizaciones apresuradas.
Finalmente, algunas palabras sobre un aspecto muy sensible de la problemática
de la gobernanza: el recurso al saber experto (hemos discutido más
ampliamente el punto en otra parte; ver Graña, op. cit.). El llamado “principio
de precaución” denota la responsabilización del científico sobre las implicancias
del conocimiento aportado a la sociedad, aun en aquellos casos en que los riesgos
no sean conocidos o no estén demostrados en el momento de la investigación.
Esta formulación –y sobre todo la discusión que la rodea– expresa cierta
reacción del cuerpo social ante la autonomización de saberes especializados de
creciente gravitación en la vida cotidiana y en los destinos colectivos. Se ha
sugerido que las personas dedicadas a la ciencia deberían tener su “juramento
de Hermes”,10 al modo de un imperativo ético de temperentia, justitia,
fortitudo, prudentia (Paquet, 2004). En los contextos de una gestión orientada
por criterios de gobernanza, la evaluación de la acción pública, la apuesta a
la fiabilidad de la información y el reclamo de transparencia, multiplican las
situaciones en las que se acude a especialistas de todo orden. La consulta al
experto suplanta a menudo la evaluación política por una decisión técnica. El
“conocimiento científico” debe diferenciarse de la “opinión del experto”; si el
primero apela a procedimientos rigurosos que buscan relaciones causa-efecto
ignoradas, el segundo proporciona recomendaciones para la acción en cierto
contexto ya dado, de políticas públicas. El experto puede invocar –y es lo que
hace habitualmente– un empleo independiente, “objetivo”, del saber científico
disponible; pero está necesariamente comprometido con formulaciones, intereses
y expectativas de la institución que contrata sus servicios. El hecho corrien
10 Dios griego de la ciencia.
te de que distintos expertos brindan soluciones diferentes a un mismo problema,
revela la existencia de condicionamientos de orden social, económico, jurídico,
institucional, que contextualizan el proceso de elaboración de la acción pública.
El experto integra el proceso de formulación e implementación de políticas; el
saber que aporta, es un instrumento de resolución de problemas, una “verdad
de servicio” con arreglo a ciertas formas científicas.
La profunda imbricación de ciencia, tecnología, competitividad e innovación
económico-productiva, ejerce fuerte presión sobre las instituciones científicas
tradicionalmente organizadas por disciplina. En EE.UU. y Francia –entre
otros– los poderes políticos procuran transformar estas estructuras de investigación
disciplinaria en una modalidad operativa basada en la “misión científica”,
léase la investigación puntual por contrato. Esta transformación fue realizada
con todo éxito en la Inglaterra de Margaret Tatcher. Son ya muy numerosas
en todos los países desarrollados, las instituciones con perfil de ciencia y
tecnología aplicadas: programas estratégicos de defensa, energía nuclear, políticas
económicas, salud, transporte, etc. Entre un 50 y un 80% de la investigación
científica y tecnológica en los países occidentales responde a objetivos
económicos, sociales y estratégicos. La actividad científica independiente y el
desarrollo de la teoría tienden así a ser desjerarquizados, sufren recortes
presupuestales, la investigación de base se ve progresivamente reducida. Cierto
enfoque de la gobernanza animado por la rational choice solventa la idea de
una relación contractual entre sociedad y ciencia, que niega cualquier estatuto
específico a la ciencia. En este enfoque, la sociedad es el contratista y la ciencia
el ejecutante, en una relación regida por los costos de transacción. Un indicador
de esta mercantilización, es la autorización extendida a las universidades
en Estados Unidos, así como a otras instituciones no lucrativas, para patentar
resultados de investigaciones realizadas por contrato; esta privatización del saber
limita el antiguo principio de la accesibilidad del conocimiento, los resultados
de la investigación escapan al control de calidad ejercido por la comunidad
de pares, criterio de cientificidad caro al desarrollo histórico de la ciencia moderna
(Kagancigil, 1998).
La gobernanza nace bajo el signo de la crítica al Estado proveedor, caro,
ineficaz, vertical e intervencionista, y convoca, a los mil actores de la “sociedad
civil”, a tomar en sus manos la gestión del poder, y a sentar las bases de un
nuevo tipo de Estado racional, democrático y eficiente. Veamos ahora los términos
de la discusión en torno a esa sociedad civil, y qué enfoques encierran las
distintas apreciaciones de su significado real.
“Lo que seduce en el modelo de la gobernanza,
es la capacidad superior que se le atribuye
para regular los problemas de elaboración de políticas públicas
en sociedades modernas cada vez más diferenciadas...” 7
En un contexto de cambio acelerado y obsolescencia de las estructuras del
Estado tradicional, la “gobernanza” sugiere la exploración de un modo de gestión
del poder que armonice con los nuevos tiempos. La noción trasluce una
transformación real de estructuras sociales y un desplazamiento del centro de
gravedad de la acción pública, y no un simple giro semántico novedoso. Respecto
de estas transformaciones de fondo, se habla también de una crisis de
gobernabilidad desatada en los setenta, crisis que enraizaba en la creciente
complejidad de los problemas y la multiplicación de agentes de la sociedad civil
que intervenían en la elaboración de políticas públicas. La verticalidad, pesadez
administrativa y estilo intervencionista del gobierno tradicional no se adaptaban
a contextos económicos, sociales y culturales en rápida y fluida transformación.
Las reformas institucionales en los países desarrollados, vertebradas por
la gobernanza y en armonía con las exigencias de la concepción neoliberal
dominante, debían aportar legitimidad a los regímenes democráticos y mayor
eficiencia económica resultante de la reducción de efectivos en las administraciones.
Más tarde, las organizaciones internacionales se interesarían por la cuestión
en el marco del debate sobre el desarrollo. Así, el modelo de la gobernanza
trasladado a los países “en desarrollo” supondrá la adopción de ciertas políticas:
contención del gasto público, reducción de la intervención del Estado,
privatización de empresas y servicios, políticas orientadas por y hacia el mercado.
Junto a ello, se prescriben ciertas conductas animadas por la voluntad de
consolidación de la democracia: obligación de rendir cuentas (accountability),
transparencia, equidad, promoción del Estado de derecho, descentralización
político-administrativa (Kagancigil, 1998).
7 “Ce qui séduit dans le modèle de la gouvernance, c´est la capacité supérieure qu´on lui prête de
régler les questions d´élaboration des politiques publiques dans des sociétés modernes de plus
en plus différenciées, où les divers sous-systèmes et réseaux sociaux ont acquis davantage
d´autonomie, ce qui obère la capacité de gouverner” (Kagancigil, 1998:75).
La tematización de estos asuntos ambientará la emergencia de una terminología
específica, ciertas palabras cobrarán nuevo sentido; se manifiesta de
este modo la conciencia de encontrarse ante una problemática nueva. Y, como
suele suceder en tiempos de transición, el empleo de estos nuevos giros expresivos
no siempre está enmarcado en una definición conceptual precisa. Antes
de que esto suceda, las nuevas palabras ya producen en personas de sociedades,
culturas y experiencias individuales diferentes, la sensación de estar hablando
de lo mismo. En la literatura que se ocupa de la gobernanza, el “problema”
comenzará a desplazar al “conflicto”, será más cuestión de “regulación”
que de “reglamentación”, se sugerirá la necesidad de consultar a numerosos
individuos y grupos involucrados en ciertos asuntos colectivos, se hablará de
una gestión fluida, transparente, flexible, participativa y creativa, se notará que
ahora los silenciosos toman la palabra: minorías diversas, niños, pueblos
autóctonos, etc. En medio de estos trastocamientos reales y conceptuales, la
adopción del término “gobernanza” ha sido considerada por algunos como una
manifestación en el campo de la semántica, del descrédito en que ha caído el
poder (Guénaire, 2002). Precisamente por esto, también se lo emplea a menudo
para evitar el término “gobierno”; en un mundo dominado por intereses privados
y una economía de mercado, decididamente la gobernanza “pasa mejor”.
Además, los promotores de la gobernanza sugieren que “hay menos Estado”, lo
que por otra parte hace más fácilmente aceptable la reducción del gasto público
preconizada por las organizaciones multilaterales de crédito (Stocker, 1998).
La palabra empieza a aparecer en la jerga de economistas y jerarcas de
instituciones internacionales, más tarde en las ciencias políticas y la sociología,
en esferas de gobierno, entre profesionales y técnicos del desarrollo. Luego, el
concepto abandona la literatura especializada y los círculos intelectuales para
ocupar finalmente un espacio en la prensa, en el debate público más amplio, y
sobre todo entre los actores políticos de todo pelo. Se inicia así “... un trabajo
aun más amplio de [...] naturalización de esta idea. Las palabras crean palabras.
A veces éstas circulan más rápidamente que las realidades, y provocan
alineamientos inmediatos en función de los cuales toman forma y se recomponen
los nuevos lenguajes de acción” (Gaudin, 2002:94).8
La multiplicidad de significados y de empleos de la expresión, hace que su
sentido último deba aprehenderse en los contextos precisos en los que se la
8 “La gouvernance est ainsi sortie peu à peu des livres des spécialistes pour intéresser les grands
médias et les acteurs politiques. Allait alors commencer un travail encore plus large de valorisation
et bientôt de naturalisation de cette idée. Car les paroles créent des paroles. Les mots circulent
parfois plus vite que les réalités, et ils provoquent des ralliements instantanés en fonction
12
desquels les nouveaux langages d´action se dessinent ou se recomposent.”
inscribe. Existe sin embargo cierto aire de familia que la vuelve reconocible:
todos entienden que la “gobernanza” sugiere una toma de decisiones colectivas
basada en una amplia inclusión de actores afectados por las mismas, junto a
una necesaria coordinación de éstos en pos de un mínimo de eficacia. Sea cual
sea la perspectiva adoptada, el término identifica nuevas prácticas colectivas
fundadas, ya no en la dominación ni la violencia legítima, sino en la negociación
y la cooperación con base en ciertos principios sometidos a consenso. La nueva
realidad en la que dicen situarse numerosos autores que tematizan la noción, es
la del desborde, la deslegitimación y obsolescencia de la capacidad del Estado
moderno “vertical” para organizar la toma de decisiones en las democracias
representativas. Asimismo, la gobernanza supondría un reconocimiento a los
más diversos actores sociales que –en estos últimos treinta años– vienen reclamando,
precisamente, un lugar en la toma de decisiones que los involucran
(Querol, 2004; Mayntz, 2001). También se ha dicho que la gobernanza apuntaría
a crear condiciones para que cierta organización del poder sea viable: ahuyentar
amenazas externas, prevenir conflictos internos, procurar recursos, definir
objetivos alcanzables. En todos los empleos del término, las fronteras público-
privado tienden a borrarse, se privilegian aquellos mecanismos de gobierno
que no necesitan de la autoridad del Estado, ni siquiera su sanción para
funcionar, y se tiende a la creación de estructuras resultantes de la interacción
múltiple.
Junto a la discusión en torno de la “gobernanza”, irrumpe en las ciencias
sociales de fin de siglo el llamado “análisis de redes”, con el que se procura dar
cuenta de los flujos y nódulos constituidos en trama de relaciones entre individuos
en un mismo grupo social. Mucho se ha escrito sobre el tema, basta aquí
aludirlo en tanto dimensión o contexto de la gobernanza, al modo en que lo
aborda Stocker (op. cit.). Este tipo de análisis hurga en aquellos aspectos de la
vida social en que las redes de interacción horizontal operan como factores de
decisión. La negociación en redes es presentada como un modo de coordinación
de acciones, objetivos y medios, sistemas de valores y lógicas de intereses,
metabolizados en el flujo ininterrumpido de las interacciones que las caracterizan.
Y como suele suceder con toda nueva “mirada”, esta perspectiva inspira
nuevas preguntas: ¿qué peso o significación global tienen estas redes de negociación
en las decisiones? ¿A qué concepción del poder se llega por esta aproximación
descriptiva de la toma de decisiones? Cierta noción de gobernanza,
justamente, ve la acción pública como un emergente de la compleja urdimbre
social formada por redes. Se realzan así los relieves de una práctica relacional
y cooperativa, indeterminada, siempre abierta a la reinvención, y sobre todo
cada vez más alejada de “...las armaduras jerárquicas del pasado y de los pro-13
cedimientos rutinizados” (Gaudin, 2002:43).9 Los flujos y las redes parecen
describir más adecuadamente un mundo donde el poder es más móvil e inestable,
el “hard power” de las armas cede el lugar al “soft power” de la
gobernanza; el poder ya no viene “de arriba” sino que discurre en la negociación
multiforme e incesante (Moreau Desfarges, 2003).
Crisis del Estado tradicional, reclamos sociales de participación, conformación
de “redes” de decisores, se muestran como tres características
“marcantes” del contexto histórico-social que explica la emergencia de la
“gobernanza”. Debe agregarse una cuarta, que interactúa fuertemente con
aquéllas, y que de alguna manera las “sobredetermina”: la intensificación de los
procesos de globalización.
“El tema de la gobernanza está estrechamente relacionado con los cambios
acontecidos en los últimos años en la escena mundial. La globalización
económica y financiera, los avances tecnológicos que producen alteraciones
en todo tipo de intercambios, el auge de organismos no gubernamentales,
el creciente papel político de la sociedad civil y, en general, los fenómenos
que implican la globalización, han hecho que el Estado pierda su rectoría
en lo relativo al desarrollo y a la regulación pública, y que en la definición
de estrategias y capacidades, aumente su interacción con una multiplicidad
de actores privados y públicos, nacionales e internacionales” (Solinís, 2001).
Se habla de una triple crisis de representatividad, participación y legitimidad
de los modelos democráticos vigentes y sus actores políticos. Los mecanismos
democráticos tradicionales de representación política y delegación del
poder habrían ingresado en un desprestigio creciente, y en la base de este descrédito
se encontrarían ciertos procesos propios de las sociedades modernas en
estos últimos años: i) emergencia de una “sociedad red” cuyas principales actividades
económicas se han “deslocalizado”; ii) crisis de legitimidad de los Estados-
naciones y debilitamiento de sus atribuciones en un contexto mundial
“globalizado”; iii) un sistema de partidos desprestigiado por escándalos de corrupción,
llevado a auxiliar y aun sustituir los actos de masas por el espectáculo
mediático; iv) erosión de la confianza ciudadana en el sistema, al amparo del
descrédito político-partidario y la obsolescencia del “Estado social”; v) emergencia
de múltiples “trincheras de resistencia” identitarias que se oponen a la
mundialización esgrimiendo nuevos y viejos credos religiosos, étnicos, nacionalistas
o localistas (Castells, 1997:27-35 y 75-90; Touraine, 1997).
9 Se lee en el original: “...une pratique relationnelle de coopérations non prédéfinies et toujours14
à réinventer, à distance des armatures hiérarchiques du passé et des procédures routinisées”.
En suma, el retour en force de la “gobernanza” connota una preocupa
ción propiamente contemporánea inspirada por cierta desagregación de lo polí
tico, donde el Estado ha perdido su antigua contundencia de principio único de
autoridad y debe coparticipar en la gestión del poder junto a una constelación de
actores y decisores: banqueros, empresarios, sindicatos, colectivos ciudadanos,
organizaciones no gubernamentales (ONG) de toda índole. A modo de recapi
tulación, tomaremos de Gerry Stocker (1998) las cinco dimensiones con que
caracteriza a la gobernanza:
i) En ella intervienen numerosos actores que no pertenecen a la esfera
del gobierno. Se parte de la constatación empírica de que el Estado ha
perdido gran parte de su poder en beneficio de autoridades locales y
regionales, y que servicios y decisiones diversas se proveen en contextos
de cooperación de públicos y privados.
ii)
Las fronteras y responsabilidades de cada cual en la acción social y
económica son menos discernibles. Ello se hace notar en la emergencia
de asociaciones no lucrativas y cooperativas de base comunitaria
que se ocupan de diversos asuntos socioeconómicos; la gobernanza
supone el reconocimiento del aporte de las ONG a la solución de problemas
colectivos sin el auxilio de recursos públicos. También las empresas
privadas asumen nuevas responsabilidades en la provisión de
servicios urbanos.
iii)
La gobernanza traduce la interdependencia entre instituciones orientadas
a la acción colectiva. Esto supone el reconocimiento que de aquí
en más, gobernar quiere decir interactuar; ningún actor por sí solo –ni
público ni privado– dispone de conocimientos y recursos suficientes
para resolver los problemas en presencia. Esta interdependencia reclama
formas asociativas y estructuras de coordinación cuyas propias
reglas de juego serán objeto de negociación.
iv) Las formas cooperativas tienden a constituir redes autónomas de grupos
de interés que buscan no sólo influir sobre el gobierno, sino que a
menudo prescinden del mismo sustituyéndolo por su propio accionar.
El nuevo problema que plantean es el de la responsabilidad, ya que se
trata de entidades relativamente encerradas en sí mismas, animadas
por el interés particular de sus miembros y no por el interés público.
v)
Se parte del principio de que la acción es posible sin que sea indispensable
someterse a la autoridad del Estado. En situación de gobernanza,
el poder público debe aprender a funcionar según nuevas reglas que
suplantan las antiguas concepciones jerárquicas, y que oponen a éstas
una tarea de coordinación, orientación e integración.
En un contexto de descentramiento de los Estados-naciones, la gobernanza
prescribe una buena gestión de los problemas mundiales y una regulación democrática
de los modos de participación de la sociedad civil. Sin embargo, este
diagnóstico está lejos de ser unánime. Algunos ponen en duda que asistamos
efectivamente a la declinación del Estado-nación, al “fin de las soberanías” o a
la “revancha de la sociedad civil”, etc. Tales alusiones remiten a un postulado
ideológico, antes que a observaciones empíricas verificables, discurre Samy
Cohen (2003). En apoyo a estos propósitos no verificados se pretende, por
ejemplo, que el ascenso de las ONG es un fenómeno amenazante para los
Estados; sin embargo, la existencia de multitud de ONG que actúan en
concertación con los Estados, desmiente tal generalización. No sólo no hay
antagonismo intrínseco, sino que a menudo el protagonismo de “nuevos actores”
tiende a reforzar al Estado. Es el caso de los atentados del 11 de setiembre
de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, que tuvieron por consecuencia
directa el “regreso del Estado” en un país ultraliberal como los EE.UU.
En suma, lo que está cuestionado no sería la autoridad estatal sino más bien sus
opciones políticas, en una época en que la necesidad del Estado se hace más
evidente que nunca. Esta visión “declinatoria” contribuye precisamente a
deslegitimar el Estado en el acto de subrayar su incapacidad de regulación de
problemas mundiales, e impide formular las preguntas pertinentes acerca de
dicha incapacidad.
Siguiendo este razonamiento, se concluye que una lectura simplista de las
transformaciones en curso alienta una peligrosa tentación consistente en concebir
y practicar una gobernanza “contra el Estado”. No se trata de un revival
de los ácratas del siglo XIX, sino de temores que asientan en ciertas realidades
sociales donde la autoridad pública es débil, cuestionable y venal. Es el caso de
algunas naciones latinoamericanas donde se opera una verdadera renuncia de
facto al cometido esencial de cualquier entidad estatal, consistente en la búsqueda
del bien común. Llevados a actuar en estas situaciones, ciertos promotores
internacionales optan por impulsar sus programas de desarrollo a espaldas
de un Estado prescindible e inoperante, cuando no directamente obstaculizador
de tales iniciativas. En otros casos, en el contexto del respaldo a una “buena
gobernanza”, ciertos proyectos de desarrollo solventados por el Banco Mundial
o las Naciones Unidas en países del Tercer Mundo son confiados en su
implementación a ONG locales antes que a los Estados. La consideración que
alienta esta delegación, es que precisamente muchos de estos Estados son poco
confiables, ineficientes y corruptos. Estas prácticas favorecen relaciones privilegiadas
con ONG locales; por lo general, esta modalidad de asistencia directa
a los beneficiarios es tolerada por los Estados respectivos.
En contextos en que el Estado está fuertemente desestructurado, la ayuda
mutua y la solidaridad se benefician sin duda con estos respaldos exteriores.
Pero también se ha hecho notar que estas acciones producen un efecto perverso
de boomerang: contribuyen al descrédito del Estado, incrementando aquella
misma fragilidad de las instituciones oficiales que se constata con preocupación.
Este resultado es opuesto a los objetivos generalmente pregonados por los
países occidentales que aportan los fondos: contribuir a restaurar la legitimidad
y la capacidad político-administrativa de los Estados de países “subdesarrollados”
o “en desarrollo”. Se contribuye así al debilitamiento de la democracia en
nombre, precisamente, de propósitos democratizadores. Y es justamente en
estos casos que se debería ejercer la mayor presión sobre el Estado para que
cumpla con sus cometidos en salvaguarda del interés común (Hermet, 2003).
Puede aducirse que en realidad ambas acciones no son contradictorias: “a Dios
rogando y con el mazo dando”; de cualquier modo, se trata de un asunto complejo
que reclama un análisis cuidadoso sin generalizaciones apresuradas.
Finalmente, algunas palabras sobre un aspecto muy sensible de la problemática
de la gobernanza: el recurso al saber experto (hemos discutido más
ampliamente el punto en otra parte; ver Graña, op. cit.). El llamado “principio
de precaución” denota la responsabilización del científico sobre las implicancias
del conocimiento aportado a la sociedad, aun en aquellos casos en que los riesgos
no sean conocidos o no estén demostrados en el momento de la investigación.
Esta formulación –y sobre todo la discusión que la rodea– expresa cierta
reacción del cuerpo social ante la autonomización de saberes especializados de
creciente gravitación en la vida cotidiana y en los destinos colectivos. Se ha
sugerido que las personas dedicadas a la ciencia deberían tener su “juramento
de Hermes”,10 al modo de un imperativo ético de temperentia, justitia,
fortitudo, prudentia (Paquet, 2004). En los contextos de una gestión orientada
por criterios de gobernanza, la evaluación de la acción pública, la apuesta a
la fiabilidad de la información y el reclamo de transparencia, multiplican las
situaciones en las que se acude a especialistas de todo orden. La consulta al
experto suplanta a menudo la evaluación política por una decisión técnica. El
“conocimiento científico” debe diferenciarse de la “opinión del experto”; si el
primero apela a procedimientos rigurosos que buscan relaciones causa-efecto
ignoradas, el segundo proporciona recomendaciones para la acción en cierto
contexto ya dado, de políticas públicas. El experto puede invocar –y es lo que
hace habitualmente– un empleo independiente, “objetivo”, del saber científico
disponible; pero está necesariamente comprometido con formulaciones, intereses
y expectativas de la institución que contrata sus servicios. El hecho corrien
10 Dios griego de la ciencia.
te de que distintos expertos brindan soluciones diferentes a un mismo problema,
revela la existencia de condicionamientos de orden social, económico, jurídico,
institucional, que contextualizan el proceso de elaboración de la acción pública.
El experto integra el proceso de formulación e implementación de políticas; el
saber que aporta, es un instrumento de resolución de problemas, una “verdad
de servicio” con arreglo a ciertas formas científicas.
La profunda imbricación de ciencia, tecnología, competitividad e innovación
económico-productiva, ejerce fuerte presión sobre las instituciones científicas
tradicionalmente organizadas por disciplina. En EE.UU. y Francia –entre
otros– los poderes políticos procuran transformar estas estructuras de investigación
disciplinaria en una modalidad operativa basada en la “misión científica”,
léase la investigación puntual por contrato. Esta transformación fue realizada
con todo éxito en la Inglaterra de Margaret Tatcher. Son ya muy numerosas
en todos los países desarrollados, las instituciones con perfil de ciencia y
tecnología aplicadas: programas estratégicos de defensa, energía nuclear, políticas
económicas, salud, transporte, etc. Entre un 50 y un 80% de la investigación
científica y tecnológica en los países occidentales responde a objetivos
económicos, sociales y estratégicos. La actividad científica independiente y el
desarrollo de la teoría tienden así a ser desjerarquizados, sufren recortes
presupuestales, la investigación de base se ve progresivamente reducida. Cierto
enfoque de la gobernanza animado por la rational choice solventa la idea de
una relación contractual entre sociedad y ciencia, que niega cualquier estatuto
específico a la ciencia. En este enfoque, la sociedad es el contratista y la ciencia
el ejecutante, en una relación regida por los costos de transacción. Un indicador
de esta mercantilización, es la autorización extendida a las universidades
en Estados Unidos, así como a otras instituciones no lucrativas, para patentar
resultados de investigaciones realizadas por contrato; esta privatización del saber
limita el antiguo principio de la accesibilidad del conocimiento, los resultados
de la investigación escapan al control de calidad ejercido por la comunidad
de pares, criterio de cientificidad caro al desarrollo histórico de la ciencia moderna
(Kagancigil, 1998).
La gobernanza nace bajo el signo de la crítica al Estado proveedor, caro,
ineficaz, vertical e intervencionista, y convoca, a los mil actores de la “sociedad
civil”, a tomar en sus manos la gestión del poder, y a sentar las bases de un
nuevo tipo de Estado racional, democrático y eficiente. Veamos ahora los términos
de la discusión en torno a esa sociedad civil, y qué enfoques encierran las
distintas apreciaciones de su significado real.
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